quinta-feira, 1 de março de 2018

El individuo y el deseo en el pensamiento de Allamah Tabataba'i

Allamah Tabataba'i y su discípulo Ayatollah Mutahhari
Allamah Tabataba'i fue uno de los mayores pensadores y místicos del Islamismo chií en los últimos siglos. Versado en filosofía y teología, era profundo conocedor de las obras clásicas griegas y de la metafísica aristotélica. En cierto sentido, el amor a la sabiduría, en su forma tradicional, se mantuvo en Irán debido a la fuerza de las instituciones universitarias, centradas en el profesor-maestro y en el hecho de que la fe islámica jamás había pasado por un proceso de Ilustración al modo occidental. Tabataba'i, fundamentado en estas dos grandes influencias, por un lado, la filosofía griega y por otro la tradición coránica, desarrolló una teoría social sobre la praxis individual de extremo realismo e incluso concordancia con algunos de los grandes teóricos europeos.

Los actos y deseos humanos, como puntuado por Allamah Tabataba'i, hacen que el hombre, dentro de su condición natural, busque a su propio beneficio sin preocuparse por las necesidades del otro. El clérigo iraní admite la existencia de un impulso praxeológico egoísta, tal cual el individualismo metodológico de pensadores objetivistas como Ayn ​​Rand. Tabataba'i, de la misma forma, entiende que la necesidad de cooperación no nace de un espíritu altruista, sino del reconocimiento individual de que la auto-realización pasa necesariamente por la construcción de un vínculo social.
"De la misma forma, él [el individuo] entiende que sus propios puntos fuertes, deseos y voluntades también son compartidos por otros, y así como defiende sus propios intereses, los otros defienden a los de ellos. De aquí, por necesidad, él coopera con el nexo social y da cierta medida de sus propios esfuerzos para satisfacer las necesidades de los demás, a cambio, se beneficia de los esfuerzos de éstos para atender a sus propias necesidades. De este modo, entró en un mercado de la riqueza social, siempre abierto a los "comerciantes" ofreciendo todos los beneficios obtenidos por el colectivo de trabajo de la sociedad ".
El pensamiento de Tabataba'i no se diferencia del libertarianismo clásico, que entiende que, de igual manera, la cooperación social surge de la necesidad de búsqueda y conquista de los mismos intereses. La naturaleza humana, anhelando su propia realización, es decir, su plena felicidad, reconoce que sin la construcción de un mercado en el cual el esfuerzo individual se pone al servicio de los mismos deseos, muchas de las voluntades aspiradas jamás serán alcanzadas. Así pues, toda la dinámica praxeológica nace del individuo libre y autónomo, lo que se aproxima en conceptos casi idénticos al pensamiento del gran economista austriaco Ludwig von Mises:
"La sociedad es la consecuencia del comportamiento propuesto y consciente. Esto no significa que los individuos hayan firmado contratos por medio de los cuales se habría formado la sociedad. Las acciones que dieron origen a la cooperación social, y que diariamente se renuevan, apuntaban sólo a la cooperación y a la ayuda mutua, a fin de alcanzar objetivos específicos e individuales. Este complejo de relaciones mutuas creadas por tales acciones concertadas es lo que se denomina sociedad "
Tabataba'i continúa su reflexión y comprende que la existencia de las leyes es necesaria para el mantenimiento de los derechos individuales y del ordenamiento social equilibrado. La ley, según el clérigo iraní, tiene como función "eliminar las diferencias y los conflictos" entre los individuos en la sociedad. Sin embargo, y aquí comienza su proceso de distanciamiento de una praxelogía puramente pragmática, las leyes no emanan tan sólo del intelecto, ya que es el propio intelecto que lleva a la creación de las tensiones competitivas y de deseo entre los hombres. Tabataba'i reconoce, como todos los autores libertarios, que en un escenario estrictamente natural, los impulsos egoístas son atributos intrínsecos de la condición humana. Para él, sin embargo, debe haber una realidad sobrenatural que justifique la existencia de una estructura de organización capaz de mantener la paz, sobreponiendo las inclinaciones individuales, ya que el intelecto "es incapaz de guiar al hombre hacia la ley social que garantiza los derechos, la libertad y el bienestar de los miembros de la sociedad”.

Como parte de la vocación existencial, todos los hombres buscan la plena realización. Esta búsqueda universal necesita ser acompañada por una estructura de ordenamiento que posibilite el mantenimiento de la paz. Esta garantía legal, permite que los individuos se desarrollen en una red social sana, en la cual sus derechos serán respetados como seres libres e independientes. Tabataba'i, sin embargo, reafirma que el "intelecto no es suficiente para encaminar al hombre a esta ley, ya que no necesariamente decide en favor de la cooperación con otros ni en favor del bien común". Es decir, la naturaleza humana no puede ser el fundamento y el aval legal para la construcción de una base jurídica para la organización de la sociedad.

Esto puesto, se entiende que toda la estructura institucional, de acuerdo con el pensamiento de Tabataba'i, necesita el contenido revelado y la voluntad de Dios. Para él, sólo el camino de los Profetas y de los Mensajeros es capaz de generar una resignificación de las relaciones sociales. En este sentido, el clérigo iraní se acerca al pensamiento del sociólogo francés René Girard. El ejemplo concreto dejado por los enviados divinos, especialmente por el Profeta Muhammad, impone a la sociedad una mímesis positiva, que genera la superación de las tensiones de deseo, imitación y conflicto. Para Girard, el único medio real y no violento de trascender la mímesis de tensión no es a través de la negación del deseo, lo que sería imposible por tratarse de una condición natural, sino por la adopción de una renuncia de la propia imitación al adherirse a la imitación de otro. Lo que René Girard propone en su obra "Je vois Satan tomber comme l'éclair" es la reproducción de la mímesis de Jesucristo, a través de la mediación externa. Tabataba'i, de la misma manera, entiende que la construcción del sistema social se hace por la reproducción del deseo del Profeta Muhammad y de la Ahlul Bayt, ya que, en sus propias palabras, "el camino de la Revelación y de la profecía forma la única vía de eliminación de las diferencias entre los hombres ". En una lectura girardiana, las diferencias son las propulsoras del deseo, que, a su vez, impulsan a las tensiones miméticas y al desorden social.

El papel de la religión, con la estipulación de la mediación externa, es la estructuración del modelo de conducta como criterio de comportamiento y patrón moral. La religión, por lo tanto, en las palabras de Girard en "La Violence et le Sacré", "humaniza la violencia" y protege al hombre de su propia violencia y de sus propios deseos. En este aspecto, tanto Girard y Tabataba'i concuerdan que la total e irrestricta libertad de acción encamina al individuo, insertado en la sociedad, a luchar contra la red de cooperación e incluso en oposición a las leyes estipuladas. El intelecto puro y simple no puede ser fuente total de autonomía, ya que la voluntad egoísta camina hacia la desagregación del arreglo social.

Esto explica la razón por la cual, por ejemplo, muchos de los discípulos de Allama Tabataba'i se transformaron en grandes teóricos de la revolución islámica, entre ellos el Ayatollah Mutahhari. Entendían, por lo tanto, que el sistema jurídico occidental, fundamentado en la noción laica de la identidad individual, inevitablemente caminaría hacia su fin. El Estado Democrático de Derecho no satisface su propia existencia, ya que nace de la necesidad pragmática de establecimiento de la paz como forma de permitir un ambiente sano para la plena realización humana. Sin embargo, las tensiones de deseo, los conflictos miméticos, siempre estarán latentes y potencialmente destructivos, sin la existencia de una realidad sobrenatural capaz de posibilitar la organización social a partir de modelos de virtuosos.

*Las citas de Allama Tabataba'i fueron retiradas del libro "The Qur'an in Islam: Its Impact & Influence on the Life of Muslims"

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